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Vda. de Sainz, premiada por esforzarse en no dejar huella

Bilbao ha reconocido a empresas y entidades su compromiso con la defensa del medio ambiente, entre las que se encuentra Vda. de Sainz por el trabajo desarrollado en construir un Bilbao más sostenible y hacer frente a las consecuencias del cambio climático, y en concreto, por reducir la huella de carbono.

Un total de cuarenta empresas y entidades de Bilbao han participado en la IV Edición del programa «Hacia una estrategia baja en carbono en Bilbao, 2015», impulsada por el Ayuntamiento de la capital vizcaína, a través de la sociedad municipal Bilbao Ekintza.

Esta iniciativa, a la que se han sumado en los últimos cuatro años 78 pymes, organizaciones e instituciones, responde a un reto compartido: construir un Bilbao más sostenible y hacer frente a las consecuencias del cambio climático.

Para alcanzar este objetivo, se encuentra la de combatir la huella de carbono, el rastro más nocivo que deja la contaminación a su paso. Las enciclopedias de ecología definen tal expresión como la totalidad de gases de efecto invernadero emitidos por efecto directo o indirecto de un individuo, organización, evento o producto.

El cálculo de la huella de carbono aporta importantes beneficios, entre los que destacan el ahorro energético, la optimización de recursos, la mejora de la competitividad y el reforzamiento del valor de marca, asociado al compromiso medioambiental y sostenible.

Según el Consistorio bilbaíno, el primer paso para poder reducir la huella de carbono consiste en conocer cuáles son las fuentes de emisión de gases de efecto invernadero. Se trata, en definitiva, de valorar el impacto medioambiental generado por la empresa o entidad, en función de su actividad, y definir propuestas y medidas para evitar sus consecuencias.

Las variables analizadas dentro del programa puesto en marcha por el Ayuntamiento de Bilbao se ajustan a las características de cada de una de las empresas y entidades para asegurar así su eficacia y eficiencia. La medición se centra en aspectos como son, entre otros, el consumo energético para climatización, calefacción, iluminación, ascensores, transporte, desplazamientos o materias primas.

Las conclusiones tras las mediciones ponen el acento en la concienciación, el uso de energías renovables y combustibles respetuosos con el medio ambiente, la instalación de equipos de alta eficiencia y sistemas que reduzcan el consumo de agua, y la apuesta por productos que disminuyan las emisiones asociadas al transporte.

Dentro de las cuarenta firmas que el Consistorio ha premiado por su implicación en reducir la huella del carbono se encuentran: el Hotel Villa de Bilbao, y el Hotel Miró, Bilbao Basket, el Club Deportivo de Bilbao, Cluster Gaia, la Universidad de Deusto, la Escuela de Ingeniería de Bilbao y las Facultades Ciencias y Estudios Empresariales (UPV/EHU), las constructoras Jauregizar Promoción y Gestión Inmobiliaria, Excavaciones Vda. de Sainz, Balzola Construcciones y Promociones, el Museo de Bellas Artes, Gorabide, tiendas como Decathlon o Mercedes de Miguel.

Todas estas empresas han recibido una estatuilla de madera, un objeto que de forma simbólica quiere significar la labor de estas sociedades. Como explicó el alcalde Juan María Aburto durante la entrega de los premios, con esta implicación las empresas y entidades «ganan posicionamiento y prestigio, más clientes y negocio, pero también nos ayudan a crear ciudades más sanas y más sostenibles». «Y sólo por ello merecen nuestro reconocimiento y nuestro aplauso, el agradecimiento de toda la ciudad». ha añadido.

Reducir las muertes por la contaminación

Con este reconocimiento, Vda. de Sainz demuestra que pone su granito de arena para evitar que siga creciendo el número de muertes al año en el planeta, que en la actualidad, que se cifra en 12,6. Las malas condiciones ambientales son responsables , según un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esto supone que alrededor del 23% de los fallecimientos en el mundo se producen por «vivir o trabajar en ambientes poco saludables», según la OMS.

Los factores de riesgo ambientales -como la contaminación del aire, el agua y el suelo, la exposición a los productos químicos, el cambio climático y la radiación ultravioleta- «contribuyen a más de 100 enfermedades o traumatismos», indica esta organización internacional en su estudio La prevención de enfermedades a través de entornos saludables.

Se trata de la segunda edición de este informe, que parte de los datos de 2012. El anterior estudio se realizó hace una década. María Neira, directora del Departamento de Salud Pública, Medio Ambiente y Determinantes Sociales de la OMS, resalta que en estos diez años ese porcentaje del 23% de muertes por causas ambientales no ha variado.

Pero sí ha cambiado el tipo de dolencias. «En esta ocasión, dos tercios de las muertes son por enfermedades crónicas, como las dolencias cardiovasculares, infartos, cáncer o enfermedades respiratorias crónicas», señala Neira. En concreto, según apunta el estudio, «las muertes por enfermedades no transmisibles que pueden atribuirse a la contaminación del aire (incluida la exposición al humo del tabaco ajeno) han aumentado hasta la cifra de 8,2 millones».

En esta última década, paralelamente, la OMS resalta que «se han reducido las muertes debidas a enfermedades infecciosas como la diarrea y el paludismo», que estaban vinculadas a la mala calidad del agua, el saneamiento y la gestión de las basuras. Se supone que tras esta disminución está «la mejora del acceso al agua potable y el saneamiento, así como a la inmunización, a mosquiteros tratados con insecticidas y a medicamentos esenciales», apunta esta organización internacional.

El cambio en el patrón de las muertes causadas por problemas ambientales plantea retos. «Las enfermedades crónicas son más costosas para un país», resalta Neira al comparlas con las infecciosas. «Tienen un coste altísimo para la sociedad», añade.